domingo 13 de enero de 2008

Cumplimos con Alegría lo que Jesús nos encomendó

En el párrafo del evangelio que hemos leído vemos como Jesús demuestra que no quiere dudas entre los apóstoles y vuelve para dejar cosas bien en claro:

Primero para mostrarse resucitado ante algunos que desconfiaban. Repetimos nos dá certeza de la resurrección.

Después para reafirmarnos que Él tiene todo el poder sobre el cielo y la tierra. Es decir que no hay un poder superior. En otras palabras nada ni nadie puede ayudarnos más que Él.

Por eso Jesús envía a sus discípulos, porque no quiere salvar simplemente a un pequeño grupo, sino que quiere salvar a todos los pueblos.

Inmediatamente les dice cuáles son los pasos a seguir. ¨Bautícenlos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo¨ revelándonos que Dios es trinitario, que Él es Dios en la Santísima Trinidad; queda claro porqué tiene todo el poder en el cielo y en la tierra. También nos muestra que el primer paso es el Bautismo.

El siguiente paso que nos recomienda es: ¨y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado¨. O sea que el segundo paso es la enseñanza.

Resumiendo los pasos: Bautismo y Enseñanza de Jesús.

Y termina con esa frase tan confortante: ¨Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo¨. Jesús se compromete con nosotros, a estar siempre, a guiarnos, a cuidarnos, a ser nuestro aliado, a ayudarnos. Muchos padres podrán dudar de sus capacidades para cumplir con el mandato de la Enseñanza de Jesús; por eso nos dejó tal compromiso, Él se compromete a estar allí donde seamos débiles, donde no nos sintamos capacitados, donde no podamos dar buenos ejemplos, etc.

Y claramente para el Bautismo y la Enseñanza, a quienes primero envía es a sus apóstoles (es decir a la Iglesia) como dice el título. Por tanto es bueno para los padres que inician a sus hijos en la vida, que sientan que en la Iglesia encuentran el marco ideal para el desarrollo de la vida cristiana.