En el párrafo del evangelio que hemos leído vemos como Jesús demuestra que no quiere dudas entre los apóstoles y vuelve para dejar cosas bien en claro:
Primero para mostrarse resucitado ante algunos que desconfiaban. Repetimos nos dá certeza de la resurrección.
Después para reafirmarnos que Él tiene todo el poder sobre el cielo y la tierra. Es decir que no hay un poder superior. En otras palabras nada ni nadie puede ayudarnos más que Él.
Por eso Jesús envía a sus discípulos, porque no quiere salvar simplemente a un pequeño grupo, sino que quiere salvar a todos los pueblos.
Inmediatamente les dice cuáles son los pasos a seguir. ¨Bautícenlos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo¨ revelándonos que Dios es trinitario, que Él es Dios en la Santísima Trinidad; queda claro porqué tiene todo el poder en el cielo y en la tierra. También nos muestra que el primer paso es el Bautismo.
El siguiente paso que nos recomienda es: ¨y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado¨. O sea que el segundo paso es la enseñanza.
Resumiendo los pasos: Bautismo y Enseñanza de Jesús.
Y termina con esa frase tan confortante: ¨Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo¨. Jesús se compromete con nosotros, a estar siempre, a guiarnos, a cuidarnos, a ser nuestro aliado, a ayudarnos. Muchos padres podrán dudar de sus capacidades para cumplir con el mandato de la Enseñanza de Jesús; por eso nos dejó tal compromiso, Él se compromete a estar allí donde seamos débiles, donde no nos sintamos capacitados, donde no podamos dar buenos ejemplos, etc.
Y claramente para el Bautismo y la Enseñanza, a quienes primero envía es a sus apóstoles (es decir a la Iglesia) como dice el título. Por tanto es bueno para los padres que inician a sus hijos en la vida, que sientan que en la Iglesia encuentran el marco ideal para el desarrollo de la vida cristiana.
domingo 13 de enero de 2008
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