Benditos somos Dios por ser hijos tuyos. Ya estamos pre-gustando tu Reino.
Bendición Final
En este momento final, todos los bautizados nos podemos dirigir a Dios, en nuestra condición de hijos, con la oración del Padre nuestro, y a la Virgen María como madre.
Luego el sacerdote hace descender la bendición de Dios sobre las madres, los padres y sobre todos los presentes.
De ese modo se bendice a todos para que puedan reconocer en el niño que no solo posee una vida terrena, sino también una vida divina y para que puedan acompañarlos y educarlos cristianamente.
martes 15 de enero de 2008
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